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La evaluación es una actividad sistemática que tiene por objeto comprobar y mejorar la eficacia de todo el proceso educativo, revisando críticamente y optimizando los planes y programas, los objetivos, los métodos y los recursos didácticos para facilitar en cada momento la máxima ayuda y orientación a los alumnos. Entendemos la evaluación como un medio para lograr el fin, que es el desarrollo completo del alumnado.
La evaluación debe ser:
Integradora: debemos evaluar las capacidades a través de los objetivos del curso.
Formativa: es un elemento más del aprendizaje, que informa y perfecciona toda acción educativa.
Continua: está insertada en el proceso de enseñanza-aprendizaje con el fin de detectar las dificultades en el momento en que se producen.
Variada: utiliza diferentes técnicas e instrumentos.
Aceptando las premisas anteriores, entendemos que el siguiente paso es concretar de forma práctica el plano teórico anteriormente descrito. Este paso sólo podemos darlo desde el ejercicio de nuestra práctica docente diaria y, para ello, ofrecemos un conjunto de reflexiones que no pretenden ser doctrina y sólo aspiran a facilitar la resolución de algunos problemas que, estamos seguros, se repetirán en muchas aulas.
Damos, en primer lugar, las pruebas que nosotros realizamos con el tiempo, a título orientativo, que empleamos en cada una:
Instrumentos o pruebas
Al final de cada unidad hacemos un ejercicio que dura una clase y está compuesto de una prueba teórica y de una práctica, la mitad del tiempo para cada una. Las pruebas son individuales, así como aconsejamos trabajar en clase por parejas, pedimos que estas sean individuales, en otro caso, o estudia uno solo de los alumnos o en el mejor de los casos se distribuyen la tarea y cada uno estudia la mitad.
Características de las pruebas
I) Finalidad: la finalidad de las pruebas es valorar los conocimientos que el alumnado ha adquirido. No hace falta decir que la valoración debe ser justa, objetiva y satisfactoria. El alumnado tiene que sentir que si ha estudiado, obtiene buena nota, y si no, obtiene una nota mala, es decir, que hay relación directa entre lo que ha estudiado y trabajado con la nota obtenida en la prueba.
II) Motivación: motivar es difícil; pero cuando un alumno percibe que estudia para saber, que sólo depende de él para aprobar y no de la suerte ni del profesor, se refuerza positivamente su motivación intrínseca.
III) Variables: para que las pruebas que proponemos puedan cumplir con lo expuesto, tenemos que estudiar muy bien unas variables. Nosotros tenemos especialmente en cuenta las siguientes:
Dificultad: elegimos unas actividades que no sean ni fáciles ni difíciles, ni cortas ni largas. Ajustadas al tiempo que les vamos a dar para realizarla.
Contenido: preguntamos sobre todo lo visto en clase, siempre que sea importante.
Pruebas teóricas: ponemos cinco preguntas, valoradas con dos puntos cada una. La primera pregunta siempre es 1. ¿Qué es y para qué sirve…? el programa que estamos estudiando; la contestación está en la introducción de la unidad didáctica. La segunda pregunta es 2. Escribe todos los nombres de la siguiente ventana, es un mapa mudo con la ventana general del programa objeto de estudio, con flechas para que escriban el nombre de cada uno de los objetos de dicha ventana. Es importante que el alumno aprenda dichos nombres, no es aconsejable en absoluto que cuando están trabajando con un programa informático se refieran a sus objetos como a «esa cosa». Les decimos en clase previamente que vamos a poner estas dos preguntas siempre, eso nos garantiza que se lo van a estudiar y, como son muy importantes, cubrimos uno de los objetivos fundamentales.
Pruebas prácticas: ponemos dos ejercicios, valorados con cinco puntos cada uno. Una de las preguntas es siempre una de las actividades del libro, y la otra, parecida a las que han visto, pero no la misma. Poniéndoles un ejercicio de los vistos en el libro, los motivamos para que repasen la unidad didáctica volviendo a realizar todas las actividades en casa.
Comprobación: hacemos las actividades completas antes de ponerlas. No hay nada peor que proponer una actividad pensando que va a salir de una forma y que luego salga de otra. En estos casos, el alumnado se desespera y no ve la relación entre lo estudiado y la prueba. Cuando terminan de hacer las dos pruebas, la práctica y la teórica, les damos una fotocopia a cada uno con las soluciones. Ahora quieren conocer las respuestas, por lo que es el mejor momento para la autoevaluación. Todos los profesores sabemos que la pregunta típica entre los alumnos es: ¿Cómo se hacía la actividad...? Si el resultado coincide, se ponen muy contentos y hasta saltan de alegría. Si el resultado no es el esperado, el alumnado quiere saber en ese mismo instante cómo se hace. Este método permite no perder un día de clase para explicar cómo se hace la prueba y al mismo tiempo nos evita prácticamente todas las reclamaciones. Los alumnos tienen una idea muy aproximada de lo realizado y de su calificación.
¿Qué
evaluar?
Evaluamos todo tipo de estrategias conceptuales y procedimentales que se han establecido como consecuencia de los objetivos generales.
¿Cómo
evaluar?
I) Nuestro sistema de evaluación consiste en los siguientes puntos:
En cada unidad didáctica hacemos una prueba con dos partes, una teórica y otra práctica.
Las preguntas son bastante escuetas y el alumnado las contesta en la misma prueba escrita que le entregamos.
En la parte práctica planteamos dos ejercicios para realizar con el ordenador. Damos unos diez minutos para cada uno. A medida que terminan cada ejercicio, lo calificamos directamente en la pantalla y ponemos la nota de la prueba.
(Mientras la mitad de los alumnos hacen la parte teórica, la otra mitad hace la práctica y luego se cambian de posición y de actividad.)
II) Calificación:
En cada unidad didáctica, la calificación tiene dos componentes, la parte teórica y la práctica. La media es la nota de dicha unidad didáctica.
En cada evaluación hacemos la media de las notas de las unidades didácticas que hayamos impartido.
A final de curso, cada alumno tiene como nota la media aritmética de las obtenidas en las evaluaciones a lo largo del curso.
¿Cuándo
evaluar?
Se deben evaluar las pruebas de las unidades en el momento apropiado, que es al terminar cada unidad.